martes, 18 de octubre de 2016

Objetivo próximo; sacarme en guitarra esta canción.

Que desaparezcan todos los vecinos
y se coman las sobras de mi inocencia
que se vayan uno a uno los amigos
y acribillen mi pedazo de conciencia

que se consuman las palabras en los labios
que contaminen todo el agua del planeta


o que renuncien los filantropos y sabios
y que se muera hoy hasta el ultimo poeta




Canción del elegido, parte uno.

Alguna vez hace un par de años atrás intenté escribir sobre esto pero sin resultados positivos. Por lo visto, no siempre the cuckoo's drugs are great. 
Estaba yo en mi casa, pero esta vez no era un día, ni fué una semana cualquiera. La niña a la que estaba comenzando peligrosamente a amar se sinceró conmigo y me confesó que no quería nada serio, a sus 16 años estaba hastiada de pololear, y yo por ese entonces de 17 aún desvividos años, era un ex onanista compulsivo al que por primera vez le rompían el único órgano palpitador al cual le faltaba daño en su cuerpo somatizado: </3. 
Había tomado solo en mi casa hace un par de días atrás, creo también haberme curado raja en un carrete de mi curso, pero para mi ( creía yo en ese entonces) intenso deseo de autodestrucción, aquellos inocentes intentos de acercarme a la catarsis fueron solo un placebo. 
Así fue como terminé en una micro en dirección al Castillo, mientras la Muriel se reía y me miraba con jocosa y burlona complicidad al escuchar al vendedor ambulante destacar las propiedades ansiolíticas de sus helados. No sé si habrá sido el miedo a esa pobla que yo sólo conocía desde la comodidad de mi furgón escolar o la desilusión amorosa recientemente latente en mi ser, o definitivamente mi falta de experiencia en este tipo de prácticas, pero sentí que el tramite lo hicimos surrealmente expédito. Tanto que me imaginé que Dios activó la función de cámara rápida a nuestro espectáculo (quizás fue su forma de castigarme por el pecado que estaba a solo minutos de cometer.)

Hay algo más que no puedo dejar de mencionar respecto a ese largo tour al Castillo (mentira, fue con cuea 15 min de viaje). Quizás no ví la vida tal como es, pero si presencié algo parecido a eso; un suceso que ahora con un poco más de reflexión, no dudo que fue una epifanía, o sino definitivamente un mensaje divino. Jamás podré volver a olvidar (aunque la verdad nunca lo hice, sólo lo guardé en un lugar muy recóndito de mi aparato psíquico) ,aquella insignia amarilla, cosida con hilo negro en el chaleco azul marino oscuro con el clásico pequeño pinguinito en el pecho tratando de destacar por sobre la ene de Nocedal; mencionada dicotomía expresada nostálgica y a esas horas ya melancohólica en aquel simétrico océano de lana sintética.  Eso si que lo recuerdo muy bien. Este acontecimiento se me hizo eterno, y aún a pesar de lo apesadumbrado y consternado que me dejó, de haber sabido lo que me deparaba el destino para esa tarde- noche, hubiese preferido quedarme por siempre en aquella emblemática gehena Pintanal. 

lunes, 17 de octubre de 2016

Sálvese quien pueda



Imaginé un capítulo de sqp en el cual todos los panelistas permanecen mudos mirando fijamente a las cámaras, no hay expresión ninguna asociable a nada que no sea muerte. El set está en silencio, sin música ambiente. A todos les corren lagrimas rojas por las mejillas mientras sangran sus fosas nasales. Todo se reduce a plástico y sangre. Y Queraltó.




domingo, 16 de octubre de 2016

My soundtrack for this days


Shanti dos

Ahora puedo decir que eres una flor hermosamente indómita, tenue de esencia pero luminosa a la vez. Y aunque comparto tu opinión y tu preciosa visión, creo que no merecías cruzarte en el tipo de caminos que anduvimos, con un cactus tan seco y espinoso como lo fui yo.

Shanti uno

Cuando pienso en todo lo que vivimos

solo pienso en ti

y tu infinito don de sentir la vida

el cual yo pasé a llevar

el cual no supe valorar.

Por 

más 

mal 

que me haga sentir 

conmigo mismo 

esta situación 

lo que más me importa es lo que tu pudiste sentir

y sobre todo

lo que tu pudiste sufrir.

Su ídolo

Llevaba desvividos 14 años cuando conocí a Ethan Hawke. Por ese entonces tenía unas pelusas asquerosas tanto en el mentón como en el espacio entre mi nariz y la boca, a esto se suma un acné monstruoso, baja autoestima y decepción por mí mismo; una combinación perfecta.

En esos tiempos aún teníamos cable en la casa, es inevitable no mencionar que esto guarda una obvia relación con la vida que llevábamos en aquellos años. No muy aspiracional pero si  cómoda, patrocinada por el banco y resguardada en un condominio culiao. Bueno, estaba yo como en un día cualquiera haciendo zapping entre la corrida de canales infantiles y los canales de música cuando me percato que en el VH1 comenzaba una película donde actuaba Winona Ryder (washita). Aprieto el botón info en mi control marca Telefónica y leo al pasar la descripción de la película: un grupo de jóvenes se buscan la vida durante los alternativos años 90s, o una wea así. Más que suficiente para que un pendejo rata de Wikipedia y alucinao con todo lo relacionado con la década anterior enganchara un poco. 

La película se llamaba Reality Bites y a partir de esa primera vez, la vi compulsivamente cada vez que durante ese mes aquel canal la transmitía. La trama, la estética y sobre todo Winona Ryder la hacían sumamente atractiva, pero en realidad lo que realmente me CALENTABA era Ethan Hawke. Ese rubio desgarbado que respiraba por la boca, tenía los dientes chuecos y la impronta de ser una especie de Don Ramón en sus veintes pero versión caucásico, me paraba más que sólo el corazón. Me enamoré perdidamente. Ni siquiera era el personaje en cuestión el que me gustaba, sin lugar a dudas mi objeto de fascinación fue el actor.

Desde ese entonces comenzó una cruzada digna de cualquier quincianiera nacida en la era del calcetineo en la cual por todos los medios posibles vi casi el total de sus películas realizadas a la fecha. Esto fue acompañado por una especie de juego permanente en el que intentaba comportarme como yo estaba seguro que él lo haría. Por que quería ser como él, quería ser él, pero también quería ser yo amándolo y el reciprocicrando mi amor.

A la chucha quedó Winona, Shakira, la Andrea del segundo medio A, el pendejo de Terminator 2, y todos los amores platónicos de por ese entonces. Ahora mi corazón, mi cabeza de arriba y mi cabeza de abajo solo palpitaban por este semidios precioso y tristemente inalcanzable, no solo como un pretendido, sino también como un ejemplo a seguir.

No voy a dar la lata hablando de sus otras tantas películas y personajes realizados, por que como ya he dicho anteriormente para mi el actor primó siempre por sobre sus ficciones.  Y es que aún cuando suena degradante decir que un actor actúe siempre de sí mismo, considero que con Ethan Hawke este posible defecto pasa a segundo plano. Se que hasta ahora he sonado muy superficial con respecto a esta idolatría, pero la verdad, su belleza física y atractivo sexual es sólo uno de los aspectos involucrados. Ethan Hawke hasta el día de hoy me simboliza la decencia y la probidad que en estos tiempos parecieran ser cualquier cosas menos virtudes. Él es la representación perfecta del hombre de bien, el “buen tipo”; aquel que es inteligente y no es pillo. Aquel que sabe que todos somos la misma mierda con distintos olores, por lo que sus ojos y su mente no tienen cabida para estupideces como el anhelo de superioridad, el interés material de la gente por sobre la calidez y simpatía que nos pudiera generar, y un largo etc de estupideces que tristemente me atrevería a equiparar con el infinito en términos de cantidad y wea.

Hoy ya no quiero ser Ethan Hawke, tampoco me quiero comportar como él, ni menos culiarmelo (esto último al menos no de manera consciente).

Hoy soy mi propio ídolo, y puta que me gusta serlo.